
Ante un delito de corrupción, los responsables no pueden quedar impunes, y las instituciones democraticas deben actuar con contundencia. El PP tiene claro que la corrupción de un partido es uno de los mayores enemigos de la democracia, posiblemente, solo superado en gravedad por actuaciones tales como asesinatos de estado o control gubernamental de las instituciones independientes de salvaguardar el Estado de Derecho.
No debemos mirar hacia otro lado ante la corrupción y desde luego no de debe fomentar la misma. Siendo conscientes de que a la justicia se le debe dejar actuar y respetar su independencia.
Ahora bien, tal como se indicaba anteriormente, la corrupción es un daño gravisimo al sistema democractio, pero peor aun es para la democracia la subordinación de las instituciones al gobierno de turno. No hay que remontarse a muchos años atrás para recordar gobiernos como los de la Alemania Oriental y su temida Stasi o la Rumania de Ceaucescu y su Securitate. Cuando los instrumentos de un Estado de Derecho se ponen al servicio de su gobierno, perdiendo por lo tanto su independencia de actuación y su equidad, en esos casos, ya no existe democracia y estariamos hablando de un Estado ditactorial a semejanza de los gobiernos comunistas de los años 80,
Por el bien de la democracia, se ha de combatir la corrupción, pero tambien se ha de combatir las filtraciones, los medios de comunicación que actuan a semejanza de Granma, y los partidos politicos que utilizan los mecanismos del Estado para su beneficio sin importarle la integridad y buen funcionamiento del Estado de Derecho. El Psoe se aprovecha politicamente de los desaciertos de su opositor, eso es lícito, pero no lo es, explotar filtración y utilizar los medios de comunciacion afines para beneficio propio, sin importar el daño que esta ocasionando a la democracia. La duda que queda es ¿no lo han hecho antes?, posiblemente, tienen esa mala costumbre. La política no ha de convertir en máxima la frase “el fin justifica los hechos”, no todo vale, y el Psoe justifica todas sus acciones, las de ahora, y las del pasado, por su fin, gobernar a cualquier precio.