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Propaganda. Esa es la finalidad que busca el Gobierno de Zapatero con el Fondo Estatal de Inversión Local. Los dirigentes socialistas se han quitado la careta y han dejado al descubierto que su verdadero objetivo con este plan, denominado «plan E», no es la creación de empleo ante esta gravísima recesión económica en la que estamos inmersos, como pretendieron hacernos creer en un principio. Resulta que su única preocupación no es otra que darse autobombo. Para ello, el Ejecutivo obliga a los ayuntamientos españoles a gastarse 30 millones de euros en descomunales carteles que incluyan la marca «Gobierno de España», para colocarlos junto a las obras que se financien con cargo a dicho fondo, dotado con 8.000 millones de euros.
El Gobierno ha ordenado, incluso, agrandar esos carteles para que midan tres metros de largo por cuatro de alto. Si juntásemos todos los cartelones, que, en algunos casos van a costar más y a ocupar más espacio que las propias obras, sumaríamos 120 kilómetros de propaganda para mayor lucimiento del presidente Zapatero.
Cada cartel en cuestión cuesta entre 1.000 y 1.500 euros, con lo que ustedes mismos pueden hacer las cuentas de lo que se gastará cada Ayuntamiento asturiano teniendo en cuenta el número de obras autorizadas
Los dirigentes socialistas han pensado muy bien su campaña publicitaria. A nadie se le escapa que los cartelones tendrán que estar colocados, junto a las obras que anuncien, el próximo mes de marzo, precisamente cuando están convocadas las elecciones gallegas y vascas, y que en junio, cuando la mayoría de los proyectos se encuentren en plena ejecución, se celebrarán los comicios europeos. Sí, al Gobierno le gusta mucho la propaganda. Pero no nos engañemos, el Fondo Estatal de Inversión Local no servirá para crear empleo, que era su «objetivo», ni mucho menos para generar puestos de trabajo estables. Porque, me pregunto, por ejemplo, ¿cuántos empleos se pueden generar en los dos meses que duren las obras del puente sobre el río Pinzales o en el soterramiento de contenedores en el centro de Gijón?
El plan no resultará eficaz para combatir el desempleo ni para solventar el grave problema de financiación que padecen los ayuntamientos españoles. Al contrario, se producirá más deuda y más déficit. Haciendo cálculos, los 8.000 millones del fondo generarán una deuda pública de 22 millones de euros en diez años. Como ha reconocido, al fin, el propio vicepresidente económico, España ha encarado un 2009 «negro», una recesión económica que continuará en 2010, según ha vaticinado el Fondo Monetario Internacional. Mientras, al presidente del Gobierno sólo le preocupa el autobombo, aunque su credibilidad esté ya agotada