
Nuestro partido defiende, de manera clara e inequívoca, los principios constitucionales. Afirmamos, compartimos y defendemos la idea de una España de ciudadanos libres e iguales, que nuestra Constitución consagra.
Desde su llegada al Gobierno, el Sr. Rodríguez Zapatero, ha trabajado, día tras día, para desestabilizar y erosionar los valores fundamentales sobre los que hemos cimentado la España democrática. Inhabilitando la igualdad entre españoles, cediendo en un principio a reformas estatutarias que segregan a los ciudadanos dependiendo del territorio en el que viven, para continuar con un modelo de financiación que podría evidenciar, definitivamente, una España de dos velocidades.
La revisión del modelo de financiación autonómica se produce en un momento de profunda recesión, cuya primera y más grave consecuencia es la dramática destrucción de empleo que sufrimos. Ningún país del mundo Occidental se enfrenta a tasas de paro cercanas al 19%, como ahora se anuncian para 2010. Ninguno.
Nos enfrentamos a un desafío enorme. Desconocido. Nuestra prioridad en todo momento, en todo lugar, en toda institución debe ser solventar el problema de más de 3 millones de compatriotas que se encuentran sin empleo.
Podemos superar este drama. Es necesario trabajo y sacrificio, colaboración, audacia y responsabilidad. Hacen falta dos ingredientes básicos: El primero es abordar las reformas estructurales necesarias, reformas que el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero irrazonablemente no acomete. El segundo, es un Estado fuerte, con músculo suficiente para desarrollar políticas fiscales. Un Estado anoréxico y disminuido no podrá garantizar la capacidad de respuesta a este tipo de situaciones.
Las recetas contra la crisis en los años 80 que dieron como resultado más paro, más deuda y más déficit, no fueron buenas entonces y no lo serán ahora. El gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero reedita 20 años después los errores del pasado. Es imprescindible, indispensable, aplicar un plan de austeridad a todos los niveles de administración, así como la vuelta a la senda de unas cuentas públicas saneadas.
Somos asturianos, pertenecemos a una región periférica con una economía que aún no ha superado sus problemas. Parte por la ineficiencia de una cadena de Gobiernos socialistas, pero no debemos olvidar que en cualquier país del mundo hay territorios más o menos desarrollados, por una causa u otra.
En este momento está en juego el futuro de los servicios fundamentales en regiones como la nuestra, en la que el 70% de los ingresos del Principado proviene del vigente modelo de financiación. Una mala negociación, un paso en la dirección equivocada hipotecaría el futuro de los asturianos. Afrontamos uno de los debates más importantes para Asturias, que puede cambiar de manera irreversible lo que hasta ahora teníamos.
Si queremos, realmente, seguir defendiendo una España de ciudadanos libres e iguales, no podemos compartir los modelos de financiación que aprueban grupos rupturistas como Ezquerra Republicana. Los modelos de financiación autonómica son coherentes con el papel que cada uno quiere para el Estado.
El concepto de solidaridad tiene hoy más valor que nunca. La solidaridad debe seguir existiendo para todos. Solidaridad entre las distintas generaciones para garantizar las pensiones de nuestros mayores, solidaridad entre territorios para garantizar que un ciudadano español tiene derecho a un nivel de servicios independientemente de dónde resida. Esta es la esencia de lo que hemos defendido y debemos seguir defendiendo.
En concreto para Asturias, el modelo que resulte debería garantizar los siguientes objetivos inquebrantables:
Primero: Asturias no puede perder puestos en el ranking de financiación per cápita.
Segundo: La supuesta mejora de la financiación autonómica no puede llevar aparejada subidas de impuestos.
Tercero: La solidaridad debe ser considerada irrenunciable, siendo así que, cualquier modelo que se apruebe, debe de ser capaz de asegurar los recursos suficientes a las regiones para prestar los servicios transferidos, con independencia de su capacidad fiscal.
Cuarto: Nuevas leyes, como la Ley de Dependencia deben considerarse en la nueva revisión del modelo de financiación. Para Asturias resulta esencial que se incorporen los costes reales de la aplicación de la Ley de Dependencia.
Quinto: El instrumento previsto en nuestra Constitución para hacer efectivo el principio de solidaridad, el Fondo de Compensación Interterritorial, debería reforzarse ante la desaparición de Fondos Europeos que, regiones como Asturias, han perdido como consecuencia de la pésima negociación del gobierno del Sr. Zapatero.